domingo, 1 de diciembre de 2013

Autómata

Intentando despertar, con los ojos aun cerrados, busco el teléfono a ciegas. mis dedos, insomnes, aunque perezosos, ingresan con lentitud la contraseña de desbloqueo... Lo podria hacer dormida; de hecho creo que ya he leido conversaciones mientras en teoria duermo. mientras mis pupilas luchan por acostumbrarse a la luz, abro la bandeja de mensajes... tengo la vaga impresión de que aún no estoy despierta... de cualquier forma, mis pupilas se contraen y dilatan en un vaiven desbocado mientras busco nuevos mensajes... sé que mi cerebro aun no ha procesado la información de lo que mis ojos van leyendo, pero mis dedos ya estan dando una respuesta compleja... Algun día quiza deje de sorprenderme lo que hace mi cerebro mientras mi cuerpo está inutilizado... Algun dia, pero no hoy. En fin... soy una linea de producción por mi misma... en cuanto mis ojos estan completamente abiertos, mi cuerpo se mueve como un robot por mi habitación, trotando por la banda sin fin por la que transita mi vida en una eterna rutina. Salir de la cama, desconectar el teléfono de su cargador, buscar zapatos de baño... /la misma rutina/... encender la luz (que a veces dudo sea necesaria, porque, repito: -"podria hacer todo dormida... y en ocasiones, lo he hecho"-) dirigirme al baño y ... la ducha... La ducha... Creo que nada en este mundo te prepara para una ducha fria por la madrugada... y creo que es de los pocos aspectos en la vida en los que, a pesar de la frecuencia con que se realice, jamas te dejará acostumbrarse al flagelo y la violación involuntaria a la que somete el limpiar la piel con el frio liquido que escupe la regadera cuando aun los rayos de sol no se han filtrado por las tuberias. Salir de la ducha y enfrentarse al mundo desnuda, es tambien, una alteridad que no puedo vencer... aunque sé que es demasiado inverosímil el asearme con ropa, y que en algun momento, la vulnerabilidad de mi desnudez habrá de ganar la batalla. Me salto el proceso de secado, excepto por el cabello... y la ropa coge restos de agua limpia que, algunas veces, ya ha sido filtrada por los poros que el agua sensibiliza y abre. He notado, con alarmante inquietud, que toda mi vida, se programa en función a un diagrama de flujo... y no me preocupa el diagrama, me preocupa que todo está programado... me aterra ser un autómata... tomar el autobus en cierto rango de horas, trabajar en horarios en los que tengo que atarme, literalmente, a un cable, y escuchar voces que se quejan, por quince horas en promedio... tener un rango de tiempo en el que debo relajarme y el cual no debe exceder los 15 minutos... unas 4 veces al dia, mas tiempos regulares en los que mi estomago debe satisfacerse, le alcance el tiempo o no. Seguir horarios, alarmas.. números... todo el tiempo es una cuenta regresiva hacia algo... mi tiempo de sueño lo mide la alarma, que aun antes de sonar, ya me tiene despierta... Cuando el cable que ata mi cabeza me tiene conectada como un operador, sigo siendo este diagrama de flujo... Con respuestas metódicas hacia todo, preveo eventualidades... si pasa algo, siempre hay dos caminos... si me equivoco al inicio todo desembocará en que todo habrá estado mal... siempre una ecuación... siempre una variable... mas que todo, una variable me indicará hacia que dirección seguir... Las mismas palabras, disculpas segmentadas, con un matiz distinto... las voces suenan... las voces, horrorosas, desde el o tro lado de el cable, se desesperan... yo me desespero... resuenan en mi cabeza distintas posibles respuestas mientras mi boca se mueve, y yo no se si pienso o no... soy un autómata, diseñado para dar respuestas ambiguas... Soy un autómata que se ha sincronizado a un cable... y el sueño ya no me deja dormir... se repite la misma rutina en mi cabeza... y me sueño una y mil veces despierta, y siendo un robot... Suena la misma alarma, la misma hora, y mis manos nuevamente se deslizan en busca del teléfono... otra vez esta rutina... y si... Sigo siendo un autómata...

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